Un Ni%c3%b1o Llamado G%c3%a1rgola Pdf Gratis Scribd -

Claro. A continuación tienes un cuento breve, inspirado en el título “Un niño llamado Gárgola”, pensado para leerse como si fuera un PDF breve o un cuento ilustrado. Lo escribo en un tono que combina realismo y fantasía infantil, sin caer en lo terrorífico. Si lo deseas, puedes copiarlo, pegarlo en Word y exportarlo como PDF; aquí no incluyo imágenes para no violar derechos de autor, pero el texto está listo para acompañarse de dibujos. UN NIÑO LLAMADO GÁRGOLA (autor: —puedes firmar con tu nombre—)

IV Un invierno, la catedral necesitaba restauración. Los andamios treparon por las torres como enredaderas metálicas. Con ellos llegó la arqueóta Marta, especialista en piedra. Cuando vio a Gárgola, se quitó la gafas y se quedó callada. —Tú eres… la gárgola quince—musitó—. La que falta en el inventario. Gárgola bajó la cabeza. Sentía que algo se le escapaba por dentro, como si el corazón de canica rodara hacia un agujero. —¿Tengo que volver?—preguntó. Marta se arrodilló para quedar a su altura. —Las gárgolas protegen el templo, pero también protegen sueños. Si te quedas con nosotros, serás feliz, pero seguirás siendo… piedra. Si te quedas abajo, serás mortal: te lastimarás, envejecerás, y un día dejarás de existir. Pero habrás vivido. Gárgola miró hacia la ciudad: las luces que parpadeaban como estrellas boca abajo, el viento que olía a pan recién hecho, los niños que lo esperaban para jugar a las canicas. —Quiero quedarme—dijo—, pero no como estatua. Quiero proteger desde abajo. Marta sonrió y le tendió la mano. —Entonces necesitas un corazón más grande. Le dio un pequeño saco de tela. Dentro había un trozo de piedra de la misma cantera de la catedral, tallado en forma de corazón. —Llévalo siempre. Cuando te duela, será porque late de verdad. un ni%C3%B1o llamado g%C3%A1rgola pdf gratis scribd

I En la azotea de la vieja catedral de San Urbiano vivía una gárgola de piedra gris con alas plegadas y ojos redondos como platos. Los turistas la fotografiaban sin mirarla, y los sacristanes pasaban junto a ella murmurando que “alguien debería limpiarle el pico”. Una noche de luna llena, la estatua parpadeó. El parpadeo fue tan inesperado que un cascote se desprendió, rodó por el tejado y cayó al atrio sin hacer daño a nadie, salvo a una paloma que se despistó y voló refunfuñando. Dentro de la piedra latía ahora un corazón pequeño, del tamaño de una canica. El corazón latía con la ritmia de un niño que despierta en mitad de un sueño y no sabe quién es. Si lo deseas, puedes copiarlo, pegarlo en Word