El efecto Frankenstein se refiere a las consecuencias no deseadas de la manipulación de la naturaleza y la creación de vida artificial. La historia de Frankenstein nos muestra que la ciencia sin ética ni responsabilidad puede tener resultados desastrosos. La criatura, que fue creada para ser un ser vivo, terminó siendo un monstruo rechazado y solitario.
Frankenstein persigue a su criatura por todo el país, pero esta siempre logra escapar. La criatura, por su parte, busca venganza contra su creador y contra la humanidad que la rechaza. La persecución se convierte en una especie de juego del gato y el ratón.
La criatura de Frankenstein se ve obligada a vivir en la soledad, sin amigos ni familiares. A pesar de su aspecto monstruoso, tiene sentimientos y deseos, pero no puede comunicarse con los humanos. Mientras tanto, Frankenstein se siente culpable por haber creado a este ser y se distancia de él.
La persecución termina en una confrontación final entre Frankenstein y su criatura. En la lucha, ambos resultan heridos y la criatura muere. Sin embargo, la muerte de la criatura no resuelve el problema, ya que Frankenstein también muere poco después, agotado y consumido por la culpa y el remordimiento.